Señales de parasitismo:
Los parásitos pueden afectar la salud de los reptiles en una gran variedad de formas. Éstos son algunos síntomas que pueden estar asociados con parasitismo.
- Señales generales de parasitismo en reptiles:
• Anorexia (rechazo del alimento).
• Pérdida de peso.
• Inactividad/letargo.
• Fracaso en el crecimiento o en el proceso de curación.
• Fracaso en la reproducción.
- Señales específicas de parasitismo en reptiles:
• Vómito/regurgitación.
• Diarrea, con heces cargadas con mucus, con sangre, sin color o con olor amargo.
• Deshidratación/demacración.
• Anorexia.
• Depresión/agitación.
• Anormalidades neurológicas.
• Muerte.
- Medios a través de los cuales los parásitos causan daño a sus huéspedes:
• Chupan su sangre.
• Provocan la pérdida de la sangre: eliminándola o por deficiencia nutricional.
• Se alimentan de tejidos sólidos.
• Compiten con el huésped por la comida que ha ingerido: ingiriendo los contenidos intestinales o absorbiendo los contenidos intestinales directamente a través de las paredes del cuerpo del parásito.
• Destruyen las células del huésped.
• Obstruyen el intestino, los canales de la bilis, los vasos capilares, los bronquios y otros canales del cuerpo.
• Producen sustancias tóxicas.
• Provocan reacciones alérgicas.
• Provocan la pérdida de los contenidos intestinales debido a una mala absorción de ellos por parte del huésped.
• Provocan reacciones en el huésped, como inflamación, hinchazón, infección bacteriana, formación de nódulos en cualquier tejido afectado, enfermedades, cáncer, etc.
Parásitos. Efectos en la reproducción en cautiverio.
La reproducción es algo que se da en aquellos individuos que van más allá de un simple intento de supervivencia. Un reptil altamente infectado no es un buen candidato para una reproducción eficiente. Los parásitos que roban o inhiben la absorción de los elementos nutritivos provocan que el animal se encuentre desnutrido. Incluso los parásitos que sólo causan molestias al huésped pueden dañar la reproducción, debido a que el estrés reduce las hormonas reproductivas a cero. Un reptil con una gran carga de parásitos se encuentra en constante estrés.
Como la reproducción de reptiles se está volviendo cada vez más común en cautiverio, los aficionados se están esforzando por desarrollar métodos para conseguir mayor eficacia en la reproducción de sus reptiles.
Una gran cantidad de campos ya han sido investigados, pero siguen en constante investigación, tales como la nutrición, mejor termorregulación, ciclo y temporada para la cópula, temperatura de la incubación de los huevos, etc. La relación huésped-parásito es un tema tan importante que el aficionado deberá de darle su debida importancia.
Terminología básica de los parásitos:
Para que los aficionados lleguen a comprender los posibles efectos que provocan los parásitos en los reptiles en cautiverio, será esencial poseer un conocimiento básico del ciclo de la vida de los parásitos y la terminología asociada a ellos.
Todos los parásitos requieren de un huésped , un animal sobre o en el cual ellos vivirán o completarán su ciclo vital. El huésped definitivo es un huésped en el cual el ciclo vital de un parásito ya se ha completado a través de la reproducción. Un huésped temporal es un animal sobre o en el cual un parásito puede vivir temporalmente, pero no puede completar su ciclo vital. Muchos parásitos requieren de más de un huésped para poder completar sus respectivos ciclos vitales, teniendo uno o más huéspedes intermediarios . Aquellos parásitos que no requieren de un huésped intermediario para producir una prole viable se dice que tienen un ciclo directo de vida. Aquellos que requieren de uno o más intermediarios se dice que tienen un ciclo indirecto de vida.
Hay parásitos, como algunos gusanos, que cuentan con una gran cantidad de huéspedes definitivos. Estos gusanos o lombrices pueden reproducirse con la misma eficacia en una tortuga o en una serpiente, ya que cada una de las cuales es un huésped definitivo. Estos gusanos producen huevos que son puestos en libertad a través de las heces de los huéspedes definitivos y tales huevos eclosionan para producir larvas que pueden volver a infectar a los mismos individuos, sea por la ingestión de comida o agua contaminada sea por invasión cutánea. Esto nos ilustra un ciclo directo de vida, ya que el parásito no requiere de un huésped intermediario para volver a invadir al huésped o a algún otro huésped de la misma especie.
Los parásitos que cuentan con un ciclo indirecto de vida ponen huevos, que son puestos en libertad a través de las heces de un animal infectado; dichos huevos no reinfectarán al huésped hasta que las larvas sean ingeridas por un huésped intermediario, como un pez o un anfibio, el cual volverá a infestar al huésped original si éste ingiere al pez o al anfibio ya infectado.
Entender la terminología de los parásitos de ciclo directo e indirecto es muy importante y se volverá a trabajar sobre ello en secciones posteriores. Se espera que se haya entendido que un parásito de ciclo directo puede reinfectar al huésped múltiples veces solamente por el hecho de que éste esté en contacto con sus heces. Un parásito de ciclo indirecto no podrá reinfectar al huésped a menos de que exista un huésped intermediario.
Procedimientos Diagnósticos:
Espero que, por el momento, ya te hayas dado cuenta de la importancia y daños potenciales que pueden provocar los parásitos. Bueno, ¿de qué manera podemos diagnosticar su presencia?
• Determinar la presencia de parásitos externos. Los parásitos externos, como garrapatas y ácaros generalmente pueden ser descubiertos a simple vista. Las garrapatas recién alimentadas se encuentran resaltadas y gruesas por debajo o alrededor de las escamas. De cualquier manera, formas no maduras de garrapatas pueden ocultarse debajo de las escamas y así evitar ser detectadas. Cuando se vaya a examinar a un reptil, hay que poner especial atención a los planos o ligeramente levantados objetos circulares que resalten por debajo de una escama. Los ácaros de los reptiles suelen ser pequeños, pero pueden ser observados mientras se mueven sobre el huésped. Cuando surja alguna duda, se puede colocar el reptil sobre una pieza blanca de papel y se le puede frotar contra ella, con lo cual aquellos ácaros que caigan se deberán mover sobre el papel. La aparición de manchas blancas o de grueso "polvo" blanco sobre una serpiente o un lagarto es un factor que indica la presencia de ácaros. Las manchas blancas en realidad son las heces de los ácaros. Aplicar papel de baño mojado sobre las áreas donde se encuentran presentes las heces, levantará algo de ácaros y confirmarán su existencia en el animal. Se deberán de examinar también los contenedores de agua para localizar ácaros ahogados, ya que los reptiles infestados con ácaros, regularmente pasan una enorme cantidad de su tiempo en el agua, para tratar de liberarse de dichos parásitos. Las serpientes con profundos agujeros o canales en los labios, como las boas esmeralda, seguramente sumergirán sus cabezas en el agua para intentar eliminar a los ácaros ocultos en dichas grietas naturales. Parches de piel seca o material costroso alrededor del ojo o los bordes de un ojo en putrefacción deberían de alertar al aficionado a buscar algún tipo de ácaro.
• Determinar la presencia de parásitos internos. Cuando sea posible, se deberán de obtener muestras fecales directamente del animal en cuestión. Si no se pueden obtener heces frescas de esta manera, se deberá entonces de hacer un mayor esfuerzo para obtener muestras lo más frescas posibles. En algunos casos se aconseja refrigerar las muestras en una bolsa hermética de plástico, durante la noche. Los contenedores deberán ser lo más herméticamente posible, pues la ausencia de oxígeno inhibirá el desarrollo de etapas preparasitarias. La refrigeración también prevendrá el rápido desarrollo de huevecillos, larvas por temperaturas elevadas. Se deberá evitar la deshidratación de la muestra fecal, ya que los frágiles parásitos, en diferentes estados, como huevos, larvas, etc. podrían romperse. Algunas personas sugieren que dichos estados parasitarios deberían de colocarse en un 10% de solución formaldehida, pero no es muy aconsejable.
¿A qué se debe todo el alboroto sobre la muestra fecal? La mayoría de los parásitos de los reptiles son bastante estables, pero otros, como los protozoarios, larvas de gusanos y algunos más mueren si se ven expuestos a secarse o a temperaturas extremas.
Una vez que se haya obtenido una buena muestra fecal, ésta deberá de ser examinada de acuerdo a alguno de los siguientes procedimientos:
• Untar directamente. Una pequeña porción de material fecal se aplica al portaobjeto del microscopio, mezclado con unas gotas de agua fisiológica salina o de agua destilada y una cubierta deslizable aplicada. Manchas como azul de metileno nuevo y yodo podrían ayudar a contrastar la difícil visualización de los parásitos como protozoarios. Podrían servir algunas gotas de merthiolate. Esto podría matar a los protozoarios, pero el simple hecho de mancharlos ayudará a observarlos más fácilmente. La solución salina estimulará a los protozoarios a moverse. Utilizar el yodo o el merthiolate los manchará, pero también los matará, así que se debe de realizar una evaluación personal acerca de la solución o sustancias para manchar que se deberán utilizar. Debido a la pequeña medida de la muestra fecal, untar es por lo regular inútil para diagnosticar a la mayoría de los parásitos, pero es el mejor método para identificar a los protozoarios.
• Flotación fecal. El principio de la flotación diferencial está basada en el hecho que los huevos de algunos gusanos parasíticos flotarán en ciertas soluciones en las cuales una masa de desechos fecales no lo haría. Dejar que los huevos floten en la superficie de la solución, permitirá que se concentren y será más fácil identificarlos. Añadir algunas gotas de merthiolate o yodo al medio de flotación, permitirá una mejor observación de protozoarios y huevos. El yodo funciona mejor si se mezcla directamente sobre las heces antes de añadir la solución.
Si se encuentra que las heces no contienen parásitos, pero todavía existe mucha sospecha de parasitismo, un veterinario o experto podría realizar las siguientes pruebas: a) revisar los flujos de la cloaca; b) revisar los fluidos estomacales; c) revisar la saliva, especialmente si se notan síntomas respiratorios.
Soluciones para flotación fecal:
• Nitrato de sodio. Es el más común y se puede adquirir en los negocios veterinarios. "Fecasol" es una marca muy comercial.
• Sulfato de zinc. Ésta es la mejor opción para las soluciones flotantes, aunque es más difícil de preparar. Se añade polvo de sulfato de zinc en agua hasta que alcance 1.20 en la escala específica del hidrómetro. Para identificar a los protozoarios, unas cuantas gotas de yodo se pueden añadir y revolver con las heces, antes de ser colocadas en la solución fecal.
• Solución de azúcar. Estas soluciones son fáciles de preparar, ya que basta añadir azúcar en agua caliente, hasta que ya no se disuelva. El líquido se deberá de calentar casi hasta la ebullición, sin alcanzarla. Esta solución no es la más recomendable, ya que podría hacer que crezcan hongos en las heces.
Equipo necesario:
Hasta este momento se han elegido dos caminos:
a) Llevar las muestras a un laboratorio y a un veterinario. En algunas ocasiones este manual podrá ayudar a nuestro veterinario a diagnosticar los problemas en los reptiles.
b) Analizar personalmente las muestras, tanto para ahorrar como para satisfacer nuestros intereses científicos. Veamos la descripción del equipo necesario para ser individuos autodidáctas.
Microscopio. Es el instrumento más importante. El mejor microscopio es binocular, equipado con una plataforma mecánica (móvil). Los objetivos deben de ser superiores a 100x y deberá de contar con iluminación integrada. Aún así, cualquier microscopio más económico podrá ser útil.
Parásitos, ¿Tratarlos o no tratarlos?:
Los reptiles típicamente alojan una gran variedad de parásitos, tanto internos como externos. Dicha carga de parásitos es generalmente pesada y cada superficie del cuerpo y órgano del animal puede verse afectado tanto de larvas como de formas adultas de parásitos. En algunos casos, como en la naturaleza, la carga puede ser ligera.
Algunos parásitos son dañinos y otros no. Incluso un parásito puede ser dañino en grandes cantidades e inofensivo en pequeñas. ¿De qué manera podemos determinar el probable impacto de los parásitos si el parasitismo es tan común? ¿De qué manera podemos determinar la importancia clínica de la evidencia de parasitismo?
Para responder a dichas cuestiones necesitamos revisar rápidamente la información sobre los ciclos vitales y también contemplar las diferencias entre un animal en cautiverio y un animal en estado libre.
Por lo general los parásitos que más se propagan son aquellos que menos dañan a un huésped. El parásito perfecto prefiere un estado de beneficio mutuo o de relación simbiótica con su huésped. Obviamente un parásito no se desarrollará a través del tiempo si su objetivo primario es la muerte del huésped, a menos de que exista una infinidad de huéspedes que lo puedan suplir.
Los parásitos con el mayor daño potencial son aquellos con ciclo de vida directo. Reiteremos los puntos sobresalientes de los ciclos directos de vida. El parásito adulto con un ciclo directo produce una forma de vida, ya sea con larvas o huevos, los cuales pueden introducirse en el huésped por ingestión o a través de la piel. Estos parásitos tienen modos y medios para un fácil acceso al huésped cuando se presenta la primera oportunidad.
Como ya se ha subrayado antes, la mayoría de los reptiles "salvajes" poseen parásitos e incluso la mayoría de estos animales gozan de buena salud y probablemente no requieran de tratamiento. Ellos alojan parásitos y los tratan para sobrevivir de una manera más o menos saludable. Pero, ¿cómo puede ser esto posible?
Para comprender esto hay que ver cuál es el punto clave entre parasitismo y tratamiento. Los reptiles en estado salvaje tienen un estilo de vida bastante nómada, buscando comida y refugio según una base diaria; raramente regresan a la misma área y si lo llegan a hacer, dicha área ya habrá sido alterada por la lluvia o el viento. En cautiverio los reptiles típicamente están forzados a pasar una gran cantidad de tiempo en un área muy limitada, con un solo refugio, un plato de comida, algún sitio para trepar, etc. Su alrededor, a causa del espacio tan limitado, puede aumentar significativamente la probabilidad de reexposición del huésped tanto a parásitos externos como aquellos internos. De esta manera, el cautiverio puede proveer al parásitos de ciclo directo la oportunidad de saturar a su huésped.
Por ejemplo, una serpiente puede pasar la gran mayoría de su tiempo ocultándose en las madrigueras de otros animales como perros de la pradera, ardillas, etc. cada mañana y cada tarde, cuando el calor lo permite, sale de su guarida para buscar presas. Imaginemos que nuestra ya citada serpiente tiene tres tipos de parásitos: a) gusanos intestinales, con ciclo directo de vida; b) gusanos intestinales con ciclo indirecto de vida; c) ácaros.
Ya que la serpiente busca activamente su alimento todos los días, también defeca. Cada masa fecal deja libres los huevos de los gusanos en el medio ambiente. De esta manera, ya que nuestra amiga se mueve y generalmente encuentra un nuevo hogar, o raramente defeca en sus rutas comunes, la probabilidad de verse expuesta a una nueva infestación es limitada.
Durante la noche algunos ácaros abandonan a la serpiente para depositar sus huevos, que por lo regular son cientos. Pasarán días o semanas antes de que dichos huevos eclosionen y para entonces la serpiente ya se habrá ido.
De lo que acabamos de leer podemos concluir que:
• Los parásitos con ciclo directo de vida no pueden reinfectar a su huésped, debido al constante movimiento de éste.
• Los parásitos con ciclo indirecto de vida no pueden reinfectar a su huésped, a menos de que haya huéspedes intermediarios.
• Los parásitos nocivos no son tan dañinos en pequeñas cantidades.
Muchos problemas que tengan que ver con parásitos tienen un límite en la naturaleza. Entonces nuestra serpiente podrá vivir su vida entera con algunos mínimos efectos debido a problemas parasitarios. De todas formas aquellos mismos parásitos que en la naturaleza pueden ser inofensivos, pueden crecer desmesuradamente bajo condiciones de cautiverio y dañar gravemente al huésped.
Coloquemos ahora a nuestra serpiente en un recinto cerrado y supongamos que esté infectada con los mismos parásitos. Ahora nuestra serpiente defecará en un área bastante limitada y en consecuencia:
• Tendrá que descansar sobre su masa fecal.
• En algunas ocasiones defecará en su contenedor de agua.
• Defecará también sobre las superficies que contienen comida e incluso sobre la comida misma.
Los parásitos de ciclo directo de vida tienen oportunidad de reinfectar por vía cutánea u oral a su huésped. Los parásitos con ciclo indirecto no la reinfectarán, a menos de que sean ingeridos antes por una rana o algo similar. En cambio los ácaros pueden depositar centenares de huevos en el recinto y los pequeños que eclosionen ya tendrán a la serpiente lista para empezar a alimentarse. En consecuencia el huésped verá su salud demasiado afectada e incluso demasiado debilitada para poder recuperarse si se le trata de urgencias.
Ahora, también el estrés provocado por las condiciones de cautiverio tiende a cambiar el equilibrio entre huésped y parásito, con la grave consecuencia de una enfermedad. Tales factores de estrés, como sobrepoblación, calor o iluminación inadecuados, pocas áreas para ocultarse, problemas de sustrato, dietas alteradas, etc. tienden a suprimir el sistema inmunológico del huésped y hacer que dicho individuo se vuelva más susceptible a los efectos de la infestación.
En resumen, creo que el cautiverio y el estrés relacionado con el cautiverio son los responsables de las infestaciones por parásitos, que poseen un límite en la naturaleza, volviéndose patógenos en cautiverio. Por lo general, los parásitos con ciclos directos de vida, aumentarán su cantidad desproporcionadamente en especimenes cautivos. Los parásitos con ciclos indirectos de vida serán menores en una colonia debido a la presencia nula de huéspedes intermediarios. Aún así, como ya se ha discutido, incluso parásitos con ciclo indirecto de vida pueden causar daños en el animal si se presentan en grandes cantidades o si el huésped se encuentra demasiado debilitado debido al estrés del cautiverio.
Además, ciertos alimentos, como peces o anfibios, suelen ser huéspedes intermediarios para algunos parásitos y de esta manera se vuelven otra fuente de parasitismo.
A causa de los factores de riesgo, asociados con el cautiverio y la disponibilidad de los componentes relativamente seguros y efectivos para tratar tanto a parásitos internos y externos, se ha vuelto una práctica eliminar a cualquier tipo de parásito en especimenes cautivos. Yo creo que éste es un deber que tenemos hacia estas criaturas, que dependen de nuestro cuidado. Yo creo que también es imperativo que los aficionados provean condiciones excelentes en cautiverio para el bienestar general de sus animales.
Cómo tratar los parásitos de los reptiles:
Ha habido muy pocos estudios controlados sobre antihelmínticos e insecticidas utilizados en reptiles. A causa de esto, la gran mayoría de las dosis publicadas son empíricas y se han perdido en la literatura por décadas.
A continuación se provee una lista con los medicamentos utilizados en el pasado y literatura sobre su utilización, con algunos comentarios. Antes de presentar los tratamientos específicos, debemos discutir acerca de los medicamentos, drogas e insecticidas que se sugieren para el uso y aplicación de nuestros reptiles.
Quimioterapéuticos para parásitos y enfermedades parasitarias:
Los antihelmínticos e insecticidas para el tratamiento contra parásitos deben ser:
1) altamente eficaces
2) muy seguros
3) fáciles de utilizar
4) se espera que no muy caros.
Estos han sido los criterios de algunos expertos, los cuales comentan que en realidad los medicamentos verdaderamente necesarios para el control de parásitos de los reptiles en un 99% y que cumplen los anteriores criterios, son:
• Fenbendazol (Panacur®)
• Praziquantel (Droncit®)
• Metronidazol (Flagyl®)
• Sulfadimetoxina (Albon®)
• 2,2-diclorvinyl dimetilfosfato (No-Pest® strips o productos similares)
• Triclorfón concentrado (Neguvón®)
• Ivermectina (Ivomec®)
FENBENDAZOL (Panacur®).- Panacur es miembro del importante grupo benzimidazol de antihelmínticos, que también incluye al Tiabendazol y al Mebendazol (Telmin®). Panacur es un antihelmíntico de amplio espectro que tiene un efecto directo en parásitos adultos, algo de actividad contra las larvas migratorias y efectos de ovicida basados en la esterilización de los gusanos adultos. Al tener efectos en larvas migratorias y esterilizar a los adultos, de manera que no haya liberación de huevos, se comprueba que tiene propiedades muy importantes. La mayoría de antihelmínticos solamente son activos contra los adultos.
Este tipo de medicamento es sumamente seguro. Según los conocimientos de algunos expertos, la muerte directa de un reptil, asociada con el uso de Panacur en serpientes, lagartos o tortugas nunca ha sido reportada.
Algunos expertos utilizan Panacur suspensión administrada oralmente una vez cada siete días. Otro régimen alternativo es administrarlo dividido en tres dosis diarias consecutivas y volver a repetir el régimen en diez días. Generalmente se requiere un mínimo de tres tratamientos para eliminar a los parásitos nemátodos. Dado que se requiere de volúmenes pequeños usualmente se administra el medicamento con una aguja para alimentar con punta redonda, que pase por atrás de la garganta. También puede ser administrado a tortugas y galápagos mezclándolo con su comida.
Panacur es la mejor opción contra parásitos nemátodos. Pero no es la opción para cestodos, ya que no tiene efectos en ellos.
PRAZIQUANTEL (Droncit®).- Hay varios medicamentos para aplicación contra cestodos. La mejor opción en realidad es Droncit, que se aplica inyectable o en tableta triturada y mezclada con un líquido y aplicada con una jeringa y en tubo para alimentación. Droncit también se ha mostrado eficaz contra formas extraintestinales de cestodos.
METRONIDAZOL (Flagyl®).- Flagyl es un agente antibacteriano de uso considerable para tratar disturbios de la flora intestinal. Flagyl suprimirá o eliminará las poblaciones no deseadas de protozoarios o bacterias, con mínimos efectos dañinos en la útil flora gastrointestinal. Se considera el mejor medicamento para la mayoría, sino es que todas, las infecciones amebianas y de protozoarios en reptiles.
Se considera que Flagyl es un medicamento ampliamente seguro, pero se han notado serios efectos sanguíneos y hepáticos en mamíferos. Aún así, dado que no existen pruebas de efectos teratogénicos (defectos en nacimientos), no se recomienda la administración de este medicamento en reptiles grávidos.
Se han reportado muertes en serpientes índigo con dosis superiores a 100mg/kg. También se han reportado muertes en Lampropeltis zonata y L. Pyromelena con dosis superiores a 100mg/kg.
Se recomienda utilizar Flagyl en suspensión, ya que es más fácil de medir y administrar, pues permite asegurar la dosis precisa para reptiles pequeños. Dado que el medicamento no es soluble en agua, es difícil mezclar las tabletas con ella y administrar la dosis apropiada.
Para infecciones menores de protozoarios se debe administrar Flagyl una vez y repetir la dosis cuatro días después. Para problemas serios como amebiasis, se puede administrar la misma dosis diariamente durante 5-7 días. No es recomendable administrar dosis elevadas ya que las dosis más elevadas funcionan igual que las menores, pero suelen ser peligrosas y tóxicas.
Hay quien comenta que Flagyl abre el apetito. No hay evidencia de esto. Se cree que estimula el apetito indirectamente al corregir la flora bacteriana inapropiada, eliminando las amebas y los molestos protozoarios.
SULFADIMETOXINA (Albon®) o SULFAMETOXINA (Bactrovet®).- Estos son los medicamentos apropiados para las infecciones provocadas por coccidios. Estos medicamentos son antibacterianos y anticoccidianos. Son bastante seguros, pero se deben utilizar con suma precaución en animales demasiado deshidratados donde existan dudas sobre sus funciones renales.
La dosis es diaria, oralmente durante tres días consecutivos y continuar la administración de dicho medicamento cada 48 horas si se requiere.
2,2-DICLOROVINYL DIMETILFOSFATO (En cinta).- No-Pest® y otros productos similares han sido usados durante años para el tratamiento de ácaros y en experiencia de varios expertos se ha comprobado que son muy seguros. Aún así se han visto signos de toxicidad en reptiles expuestos constantemente a los vapores; dichos signos se han revertido una vez removidos. Se han reportado muertes atribuidas al uso de este medicamento.
La utilización de éste se ampliará en el tratamiento específico contra ácaros.
TRICLORFÓN.- Triclorfón es un producto organofosfato, vendido en el mercado como baño para ganado vacuno. Estudios han comprobado que una solución del 0.15% es segura y efectiva. Durante este estudio, solamente una de seiscientas serpientes murió. Este spray también ha sido aplicado en iguanas verdes y lagartos. Los geckos no toleran este insecticida.
IVERMECTINA (Ivomec®).- Este medicamento inicialmente se desarrolló para el tratamiento y control de parásitos externos e internos en vacunos y equinos. Actualmente es muy recomendado para nuestros perros. La teoría detrás de la aplicación de Ivermectin en reptiles es que muy bajos niveles de circulación del medicamento tratarán a algunos nemátodos raros, parásitos internos, ácaros y garrapatas que se estén alimentando de la sangre del animal en cuestión. Las dosis recomendadas son una vez cada dos semanas.
Aún cuando Ivermectin se ha mostrado relativamente seguro en serpientes y lagartos, es difícil determinar la dosis apropiada. Se cree que este medicamento no debería de ser utilizado en animales que pesen menos de 450 gramos, a menos de que se esté basados en una perfecta solución diluida.
LA IVERMECTINA ESTÁ COMPLETAMENTE CONTRAINDICADA EN CUALQUIER TIPO DE QUELONIO. Ya que puede provocarles una enfermedad neurológica fatal.
Se cree que en uso clínico:
• Panacur trabaja mejor eliminando nemátodos y es más seguro.
• Ivermectina tiene poco o nulo efecto en cestodos.
• Algunos aficionados han comprobado que Ivermectin no es efectivo contra las garrapatas.
• Parece ser que Ivermectin no es un medicamento completamente seguro.
Se ha reportado que Ivermectina ha tenido buenos resultados en eliminar ácaros de serpientes, a través de inyecciones subcutáneas, una vez a la semana, durante tres semanas.
Algunos expertos han reportado un uso promisorio de Ivermectin, para el control de ácaros. Han mezclado 1/2 cc de Ivomec al 1% (MSD AGVET, 10mg/cc) con un cuarto de agua común (sin cloro) y rociado sobre el entorno y el reptil. Los resultados han sido excelentes. El tratamiento debe ser repetido cada cuatro días, durante tres semanas.
Panacur es preferible. Pero, para algunos nemátodos resistentes es mejor Ivermectina. Para ácaros es mejor Ivermectin rociado.
*El artículo ha sido cedido para su copia en este foro por su autor José Mendoza, de México (acuariosia). ¡Gracias!
*Hemos creido convenciente eliminar las dosis de las medicaciones porque no todos los usuarios tenemos la experiencia suficiente como para manejar estos datos.